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Cementerio Nørrebro

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Cementerio Nørrebro

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Cementerio Nørrebro

Posted 4 months ago

Arcoiris en Nørrebrogade. No todo iba a ser feo

Posted 6 months ago

Baldersgade (at Baldersgade)

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Cosmos

“Porque nosotros somos la encarnación local del Cosmos que ha crecido hasta tener consciencia de sí. Hemos empezado a contemplar nuestros orígenes: sustancia estelar que medita sobre las estrellas; conjuntos organizados de decenas de miles de billones de billones de átomos que consideran la evolución de los átomos y rastrean el largo camino a través del cual llegó a surgir la consciencia, por lo menos aquí. Nosotros hablamos en nombre de la Tierra. Debemos nuestra obligación de sobrevivir no sólo a nosotros sino también a este Cosmos, antiguo y vasto, del cual procedemos”

(Cosmos - Carl Sagan, último párrafo)

Posted 7 months ago

Cafetería lago 3

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Cuéntame un cuento… (Tomada con Instagram)

Posted 8 months ago

Una rosa en tierra hostil (Tomada con Instagram)

Posted 9 months ago

Plaza de las Angustias (Tomada con Instagram)

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Bodega González-Byass. Calle interior (Tomada con Instagram)

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Escalera secreta. Catedral de Jerez (Tomada con Instagram)

Posted 9 months ago

Un abuelo, sin su huertito, es menos abuelo (Tomada con Instagram)

Posted 9 months ago

Crecer

Crecer. Crecer y darte cuenta de que los hilos por los que deambulabas ya no soportan tu peso. Tantas veces vencido por unas ataduras que ahora se desprenden de ti como la muda de una serpiente. Un ¿joven? que se agosta como mantequilla untada sobre demasiado pan. Pero al pan de este Bilbo se lo están comiendo las hormigas. Se han caido los tapices, el decorado. Se agrietan las molduras, que se caen del techo y las luces de colores se han fundido. Corre un viento seco. Hace calor y hay sed. Un traveling de trescientos sesenta grados basta para verlo todo en este páramo desierto/país. El país se hunde, dirigido por Schettinos que huyen hacia Suiza a lomos de sus cuentas bancarias. Pero no hay muerte, hay vida. Te lo dice una gota de sudor que resbala por tu frente. Nada está perdido. La idea de echar un pulso al horizonte acelera el corazón. Los latidos se tornan golpes violentos bajo el pecho. La adrenalina inunda tus tejidos y te levanta del suelo como se levanta un castillo hinchable. Los músculos se tensan. Quiero pisar arenas movedizas. Jugar a la ruleta rusa y salir ganando. Un “te necesito aquí y ahora“ como pistoletazo de salida. Allá voy.